Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
27 diciembre 2010 1 27 /12 /diciembre /2010 00:00
Cuarta semana
 
Mujer embarazada.
 
Es imposible que nos hagamos a la idea, debido a las grandes diferencias existentes entre nuestra sociedad y la que conoció María, de lo difícil que debió resultarle a la Virgen dar el “sí” al Señor. Difícil y arriesgado. Porque no se trataba de una opción espiritual, como la que, según la tradición, había efectuado cuando, de adolescente, decidió consagrarse al Señor. Un embarazo, incluso aquel embarazo, en el que no hubo intervención de varón, no podía ocultarse. Después de los primeros meses, era visible para todos, empezando por sus padres, el hinchamiento de su estómago.
 
¿Cómo contarle al buen Joaquín, que sin duda estaba orgulloso de su hija, que el niño que llevaba en su seno no era fruto de unas relaciones prematrimoniales con José, ni tampoco con ningún otro hombre? ¿Cómo decirle a Ana, su madre, con la que tenía tanta confianza, que aquello era milagroso y que era fruto del Espíritu Santo? ¿Cómo –en fin- decírselo a las amigas, a las vecinas y, especialmente, al novio, a José?. No hay que olvidar, además, que María, por estar ya desposada con José, tenía obligaciones de fidelidad para con él, por lo cual éste podía exigir incluso su muerte debido a que el niño que ella llevaba en su vientre no era suyo. Además, si a nosotros nos resulta familiar oír hablar del Espíritu Santo y escuchar la historia de la concepción virginal de María, para aquellas gentes eso era no sólo raro sino incluso escandaloso, totalmente blasfemo. Un buen judío –y todos ellos lo eran- no podía ni siquiera nombrar a Dios. Era un pecado gravísimo dibujarle o intentar esculpirle. ¿Cómo podían, pues, aceptar que Dios se hiciese hombre y que tomase carne en el seno de una muchacha galilea sin otra cualidad más que la de su absoluta santidad? Se mire por donde se mire, bien desde el punto de vista racionalista bien desde el de la religión judía, la historia de María era increíble y ella lo sabía. Lo sabía, hay que añadir, desde el primer momento, desde el instante mismo en que el ángel se lo propuso. Lo sabía antes de decir su “sí” a Dios y, por lo tanto, ese “sí” fue pronunciado conscientemente, sabiendo bien el gigantesco lío en que se introduciría al decirlo.
 
Claro que María, como buena judía, sabía también otra cosa, la cual el ángel se encargó de recordar: “Para Dios nada hay imposible”. Y ella decidió fiarse de Dios. “Es imposible –debió pensar- que el Todopoderoso emprenda esta aventura para luego dejar que al bebé que llevo en las entrañas y a mí misma nos maten apedreados en una plaza de Nazaret. Por muy fea que se ponga la situación, algo ocurrirá, aunque sea en el último minuto, que nos saque del apuro”.
 
María sabía todo eso: las dificultades y la decisión de Dios de actuar en la historia. Pero esto último, que sólo tiene un nombre, el de la fe, no la restaba miedo, ni incertidumbre, ni ganas de dejarlo todo y decirle a Dios que se buscara otra, quizá una mujer casada a la cual le fuera fácil camuflar el hijo como debido a su esposo, o una jovencita de una familia poderosa que respaldara con dinero o incluso ejércitos la pretensión mesiánica del bebé. María fue, por lo tanto, una mujer llena de fe. Esa fe lo era, ante todo, en el poder de Dios, pero también en la decisión de Dios de no abandonar a sus criaturas.
 
Y es precisamente ahí donde podemos imitar a María, en una época tan difícil para los no nacidos como la nuestra. Con las facilidades que hay para la anticoncepción y para el aborto, con la opinión pública apoyando ambos métodos mayoritariamente, cuesta mucho decidirse a tener un hijo o aceptarlo si viene cuando no se le esperaba. Es tan fácil matar, tan cómodo, tan bien visto, que casi resulta ofensivo no hacerlo. El caso de la adolescente escocesa a la que, previa petición, la Iglesia ayudó para que tuviera su bebé, nos lo demuestra. Las duras críticas que ha recibido la jerarquía católica por ayudar a esa muchacha a tener el hijo que quería, confirman que hoy en día, en determinadas circunstancias, el que no aborta corre el riesgo de ser considerado peligroso para la humanidad.
 
Por eso creo que la contemplación de María como mujer embarazada, mujer valiente que acepta el hijo que le es ofrecido y que corre todos los riesgos del mundo antes que renunciar a él, es un buen modelo para una sociedad que no acepta el concepto “sacrificio” y que por eso no acepta ya ni la paternidad ni la maternidad.
 

Propósito: Agradecerle a Dios la valentía de María al aceptar correr los riesgos de ser la Madre de Jesús. E imitarla.

 

frmaria


Compartir este post
Repost0

Comentarios

Présentation

  • : Franciscanos de María, El Salvador
  • : La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
  • Contacto

Contactos

Telefono: (503) 2131-9333

 

Correo Electronicos:

 

Zona Paracentral: frmaria.esa.paracentral@gmail.com  y    frmaria.esa.paracentral2@gmail.com

 

Zona Occidental: frmaria.esa.occidente@gmail.com

 

Zona Oriental: frmaria.esa.oriente@gmail.com

 

Ministerio de Jovenes: jovenesfranciscanosdemaria@gmail.com

 

Coordinador General: Franciscanosdemaria@hotmail.com

 

 

 

El Muro de los agradecimientos

 EL MURO

El Santo Rosario online

santo rosario 02

15 min. con Jesús

15minjesussac