Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
22 noviembre 2010 1 22 /11 /noviembre /2010 16:19
Cuarta semana
 
La esclava del Señor.
 
Con el capítulo anterior comencé el tema de la encarnación del Señor en el seno de María Virgen. Si allí insistí en que la maternidad no comienza con el parto, sino con la concepción, pues el embrión es ya alguien digno de derechos y de protección, en esta ocasión quiero detenerme a comentar la respuesta de la Virgen al arcángel Gabriel: “He aquí la esclava del Señor”.
 
Lo primero que hay que constatar es que María no era una esclava. No eran muy abundantes los esclavos entre los israelitas y la mayoría de los que lo eran habían llegado a esa situaciónfrmaria a causa de las deudas. No era ese el caso de María ni de sus padres. Nuestra Señora era, por lo tanto, una mujer libre. Y, como buena judía, era muy celosa de esa libertad. Sin embargo, también como buena judía, era consciente de que Yahvé era el Señor del Universo y, por lo tanto, era merecedor de la obediencia más absoluta por parte de todas sus criaturas. Por eso, lo que se rechazaba en relación con cualquier hombre -la esclavitud-, se podía aceptar en relación con Dios. Eso sí, con una aceptación personal, libre, voluntaria, no mediante una imposición externa que te cercenara tu capacidad de decisión.
Pero lo más curioso de la situación es que María, perfectamente dispuesta para aceptar esa esclavitud hacia Dios que, desde su nacimiento, ya vivía espiritualmente, no expresó su conformidad con los planes divinos inmediatamente. Antes de hacerlo, hizo una muy significativa pregunta. Como se recordará, María había preguntado la forma, el modo en que iba a tener lugar el embarazo, dado que ella era virgen y no había tenido relación con ningún hombre, ni siquiera con su prometido, José.
 
Vemos, pues, a María totalmente decidida a hacer la voluntad de Dios, hasta el punto de darse a sí misma el extraño apelativo de “esclava”. Sin embargo, la vemos también interesada en averiguar el modo en que tendrá que realizarse esa esclavitud. He aquí una lección básica, fundamental, de Teología Moral cristiana. Cuando muchos años después la Iglesia formule uno de sus principios éticos más importantes: “El fin no justifica los medios”, no hará otra cosa más que mirar a María y aprender esa lección de ella.
 
Porque el fin -la encarnación del Hijo de Dios, la llegada del Redentor a la tierra- podía ser extraordinario, pero si los medios -imagínense que María hubiera debido quedarse embarazada mediante una violación- no eran correctos, compatibles con la dignidad de Nuestra Señora y con su vocación de consagrada, ella hubiera debido decir que no.
 
¿De verdad tendría María que haber rechazado la oferta del ángel si los medios no hubieran sido compatibles con la ética cristiana?. Estamos ante uno de los problemas más clásicos -y frecuentes- de la Teología Moral. Y la respuesta a esta pregunta sólo puede ser una: no hay fin, por excelso que sea, que justifique el uso de medios malos. O esto, o de lo contrario se abre la puerta a la justificación de cualquier cosa amparándose en que los resultados serán buenísimos para el individuo o para la humanidad. Se justificará el terrorismo en nombre de no sé qué intereses para la patria, o se justificarán los “gulags” que usaron los soviéticos en nombre de la lucha de clases y la liberación de los oprimidos.
 
Además, María tenía el deber de dudar del ángel. ¿Y si hubiera sido un emisario del demonio, camuflado como enviado del Señor? La pista para discernir entre una cosa u otra la daba precisamente la respuesta a la pregunta por los medios. Dios nunca usa malos caminos para llegar a ningún buen puerto. El Todopoderoso sabe encontrar no sólo fines buenos sino también medios buenos para conseguir esos fines. María, con la clásica intuición y sabiduría femenina, puso exactamente el dedo en la llaga. Si los medios eran buenos es que Dios estaba detrás y, entonces, no había por qué temer. Allí estaba ella, voluntaria esclava del Señor desde que tuvo uso de razón, para que Dios dispusiera de ella como más le gustara. Si, por el contrario, los medios eran malos, es que aquel ángel de luz no era enviado de Dios y había que rechazarle a él y a su oferta.
 
 
Propósito: Agradecerle a Dios el ejemplo que nos dio María que, siendo libre, se hizo esclava. No de los hombres sino de Dios.



Invitamos a todos a visitar nuestra sección de Albumes de fotos, para que puedan compartir como vivimos junto al Padre Santiago Martín estos 3 días que nos acompaño en El Salvador.

 

Bendiciones a todos.

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Présentation

  • : Franciscanos de María, El Salvador
  • : La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
  • Contacto

Contactos

Telefono: (503) 2131-9333

 

Correo Electronicos:

 

Zona Paracentral: frmaria.esa.paracentral@gmail.com  y    frmaria.esa.paracentral2@gmail.com

 

Zona Occidental: frmaria.esa.occidente@gmail.com

 

Zona Oriental: frmaria.esa.oriente@gmail.com

 

Ministerio de Jovenes: jovenesfranciscanosdemaria@gmail.com

 

Coordinador General: Franciscanosdemaria@hotmail.com

 

 

 

El Muro de los agradecimientos

 EL MURO

El Santo Rosario online

santo rosario 02

15 min. con Jesús

15minjesussac