Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
17 enero 2011 1 17 /01 /enero /2011 15:27

16 de enero de 2011

 

                “Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29)

 

 

               

 

Juan Bautista presenta a Jesús con un título y una misión que han servido después para identificar a Cristo a lo largo de los siglos. Le llama “cordero de Dios”, con todas las alusiones que lleva consigo ese apelativo y que anuncian ya, mucho antes del Viernes Santo, cuál será el final del Maestro. Y dice de Él que ha venido “a quitar el pecado del mundo”.

 

La definición de Juan no conviene olvidarla. No conviene perder de vista algo que lentamente tendemos a oscurecer: que Cristo es el salvador, el redentor, el libertador de la humanidad. Y que esa liberación se ha hecho mediante la lucha contra el pecado.

 

Hay un pecado que podríamos llamar estructural, social, que tiene terribles consecuencias sobre multitudes. Pocas veces podemos hacer algo contra este pecado, pues casi todos nosotros somos demasiado pequeños. Hay otro pecado que nos cae más a mano y es el nuestro; contra ése sí podemos luchar. Y resulta que este pecado fastidia enormemente a los que nos rodean, haciéndoles con frecuencia la vida difícil e incluso imposible.

 

Dejemos a Jesús que quite el pecado del mundo –el estructural y el personal-. Colaboremos con él luchando contra ambos pecados, con todas nuestras fuerzas. Por el bien nuestro y el del prójimo.

 

 

Propósito: Colaborar para que desaparezcan las injusticias sociales y la violencia, al menos con la oración. Quitar nuestros pecados con la confesión

 

 

 

San Jose de la Montaña 089Queridos Franciscanos de María, la palabra de vida de esta  semana nos invita a luchar contra el pecado, pero empieza por recordarnos que no somos nosotros los que vamos a poder derrotarle, sino que es Cristo y sólo Cristo quien puede hacerlo. Él, según la definición que dio Juan el Bautista, es quien “quita el pecado del mundo”. De hecho, esa es su misión, su tarea: acabar con el pecado. Ese pecado se puede dividir en dos grandes grupos, relacionados entre sí: el pecado estructural y el pecado individual; el primero sería la suma de los segundos, más el valor añadido que esa suma representa; contra el pecado estructural –el hambre en el mundo, el paro, la injusticia social, el tráfico de drogas, etc- tenemos la impresión de que podemos hacer poco y eso quizá nos lleva a no hacer nada; contra el segundo –nuestros propios pecados- sí podemos actuar, pero si no lo hacemos a veces es porque pensamos que no merece la pena luchar dado que vamos a reincidir en aquello de lo que poco antes nos habíamos arrepentido y confesado. En cualquiera de los dos casos, hay que tener en cuenta que no somos nosotros sino que es Cristo quien quita el pecado del mundo; nosotros debemos colaborar con Cristo en esa lucha, pero es Él quien hace el milagro de vencer al enemigo, a Satanás, que es quién está detrás de todo pecado.


Por eso, esta semana tenemos que empezar por reforzar nuestra unión con Dios, para que Él nos limpie y nos dé fuerza para luchar contra el pecado. Luego deberemos ver qué podemos hacer para enfrentarnos con un tipo de pecado y con otro. En un caso será evitar la colaboración con aquellos que están detrás de los pecados estructurales o ir directamente contra ellos; en el otro, nuestra actuación deberá ir dirigida a evitar las circunstancias que en ocasiones anteriores nos han facilitado el pecado, nos han empujado a él.
No conviene olvidar, además, que el gran debate de hoy se libra en torno a la existencia o no del propio pecado. Los de la tolerancia, los autoproclamados progresistas, niegan que el pecado exista. Para ellos esa terminología es inaceptable. Nada es pecado, pues no existe una ley moral objetiva que determine que algo es malo o bueno. Lo único que se puede decir de un comportamiento es si es legal o ilegal y esto en sí mismo es relativo, pues lo que hoy es ilegal mañana puede ser legal, como de hecho ha sucedido en tantos casos. En cambio, nosotros los católicos sí que creemos en la existencia del pecado; rechazamos ese concepto de tolerancia –que implica que no puede juzgar nada de lo que el prójimo haga y que debes aceptarlo todo como si fuera bueno, con tal de que no esté prohibido- y proclamamos en cambio nuestra fe en la misericordia. A la tolerancia, pues, le enfrentamos la misericordia. La misericordia significa que el pecado existe y que no podemos tolerarlo ni darlo por bueno, pero que, a la vez, estamos dispuestos a perdonar a quien lo comete. La misericordia rechaza el pecado perlo extiende la mano hacia el pecador; la tolerancia, en cambio, acepta el pecado porque niega su existencia y deja a quien lo comete a solas ante los resultados de su comportamiento, resultados que inevitablemente caerán sobre él porque, les guste o no, la realidad existe.


El cuanto al tema de formación de esta semana, nos invita a meditar el Magnificat y, siguiendo las enseñanzas de María, a confiar en Dios que no abandona nunca a los que se mantienen a su lado.


Estamos todos de fiesta con la noticia de la beatificación de Juan Pablo II el próximo 1 de mayo. Es nuestro Papa, el Papa de nuestra vida, y la Iglesia con esta beatificación confirma lo que todos nosotros hemos sentido siempre: que es un santo y que su ejemplo y su mensaje son un camino seguro para la santificación. Os agradezco a todos vuestras oraciones por el éxito de la peregrinación a Tierra Santa. En cada uno de los santos lugares visitados os he tenido muy presentes, sobre todo rezando por aquellos que me habíais pedido oraciones o por aquellos que sabía que estaban sufriendo.


Que Dios os bendiga.
P.Santiago

 

 

frmaria

Compartir este post
Repost0

Comentarios

Présentation

  • : Franciscanos de María, El Salvador
  • : La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
  • Contacto

Contactos

Telefono: (503) 2131-9333

 

Correo Electronicos:

 

Zona Paracentral: frmaria.esa.paracentral@gmail.com  y    frmaria.esa.paracentral2@gmail.com

 

Zona Occidental: frmaria.esa.occidente@gmail.com

 

Zona Oriental: frmaria.esa.oriente@gmail.com

 

Ministerio de Jovenes: jovenesfranciscanosdemaria@gmail.com

 

Coordinador General: Franciscanosdemaria@hotmail.com

 

 

 

El Muro de los agradecimientos

 EL MURO

El Santo Rosario online

santo rosario 02

15 min. con Jesús

15minjesussac