La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
Dice hoy el padre Santiago Martin:
"No es frecuente hablar de los ángeles y hay quienes dicen que no existen, pero la Iglesia no opina así y nosotros tenemos la fe de la Iglesia. Por eso, podemos aprovechar esta semana para renovar nuestra fe en esos espíritus celestiales, pedirles que nos ayuden a amar a Dios con un corazón puro y también pedirles su protección para nosotros y para los nuestros."
La inmensa mayoría de los católicos consideran que los ángeles no existen, y aquellos que probablemente afirmen creer en ellos (más que nada, porque lo dice la Iglesia, y son obedientes) no les dedican ni un segundo de su tiempo. Pero la existencia de los ángeles no depende de nuestra voluntad o de nuestros deseos y mucho menos de nuestro desprecio, por muy incosciente que sea. Los ángeles existen y actúan.
Comencemos viendo lo que de los ángeles nos dice la Iglesia:
* La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.
* En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello.
* Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra"
* Desde su comienzo a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida"
Dios ama infinitamente a cada uno de los hombres. Tanto les ama que ha dispuesto un ángel para cada hombre. Este ángel se llama el ángel custodio (o de la guarda). La misión del ángel custodio es ayudar al hombre a alcanzar su salvación, es decir, a llegar al Cielo. De él se puede esperar ayuda espiritual, tanto a la hora de rezar como la de hacer apostolado o bien protegerte o fortalecerte ante las tentaciones. Pero también ayuda material, en cosas secundarias como pequeñas necesidades de la vida diaria como fundamentalmente cuidar de tu integridad física en situaciones peligrosas.
"Los ángeles son mensajeros de felicidad que nos indican constantemente la dirección a seguir para escoger el bien y evitar el mal, viviendo según la libertad de los hijos de Dios. En medio a todos nuestros combates, ellos están junto a nosotros para defendernos de los espíritus del mal y sostenernos en el combate más difícil: el que tenemos contra nuestro egoísmo." BENEDICTO XVI