Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.

Publicidad

Palabra de vida de la semana (04 de septiembre de 2011)

XXIII domingo: Jesús en medio de los discípulos 4 de septiembre de 2011
“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mt 18, 20)
 
logo pequeñito
Cristo está presente en medio de los discípulos, lo mismo que está presente en la Eucaristía, aunque sea con un tipo de presencia diferente. Pero, al igual que en la Eucaristía, es preciso que se cumplan algunos requisitos. El primero es el de la unidad y el segundo el de que esa unidad sea en el nombre del Señor.
Cuando se tiene en cuenta el don que se va a conseguir -la presencia del Señor- se comprende que todo esfuerzo merece la pena con tal de lograr lo prometido. El sacrificio que supone la humildad y el aceptar los defectos del prójimo, por ejemplo, se ven recompensados con la alegría que da la convivencia con Cristo. Cuando se está con Él, se vive en el Cielo; cuando se ha roto la unidad, cuando hemos echado a Cristo de nuestro lado, lo que se experimenta es el Infierno. No en vano, el Cielo es estar con Dios y el Infierno es estar sin Él. Con cuánta frecuencia se experimenta esto en el hogar, por ejemplo. Cuando no hay amor, es frecuente oír: “Esta casa es un infierno”. Tienen razón, pero no saben por qué eso es así. Es la ausencia de Jesús, ausencia ligada a la falta de amor, lo que hace imposible la vida en común.
Pero, además, esa unidad ha de hacerse en el nombre del Señor y, por lo tanto, unidos a Él y unidos a quien le representa, la Iglesia. Eso también tiene un precio: el de la aceptación de las enseñanzas de la Iglesia; de todas, incluidas aquellas que puedan resultar más difíciles de entender o de practicar.
El precio puede parecer caro, pero merece la pena. Por otro lado, no hay que engañarse: si no se paga el precio de la unidad se pagará el precio de la división. Si no se hace un esfuerzo por mantener unida la familia, se tendrá que sufrir las consecuencias de la desunión. Y puestos a pagar, mejor hacerlo por aquello que nos une a Dios y que nos da la felicidad en la tierra.
Propósito: Practicar la máxima: “vale más lo menos perfecto en unidad que lo más perfecto en desunión”. Ejercitar la humildad, la paciencia y la fidelidad a la Iglesia.

 

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post