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La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.

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Palabra de vida de la semana: IV Domingo de Pascua: Sólo hay un buen pastor, 29 de abril de 2012

                Queridos Franciscanos de María, este domingo es el del Buen Pastor. Sólo Cristo es ese Buen Pastor y por lo tanto lo primero que debemos hacer es no colocar a nadie en su lugar. Si lo hacemos, nos sentiremos decepcionados, pues más pronto o más tarde descubriremos que la persona a la que estamos "adorando" tiene defectos e incluso pecados. En cambio, si vemos a esos "delegados del Buen Pastor" como lo que son, no sólo no nos sentiremos defraudados, sino que le agradeceremos al Señor su existencia como un gran don y también haremos lo posible por cuidarlos. Cuando Noé bajó del arca se emborrachó y uno de sus hijos lo vio y fue a avisar a sus hermanos, los cuales acudieron y vieron a su padre en el suelo, borracho, pero mientras el hermano se reía de su padre, éstos cogieron una tela entre los dos y, andando de espaldas, cubrieron el cuerpo de su padre para no verle en esas condiciones y que cuando se despertara no se sintiera humillado.

                En estos años se han puesto al descubierto muchas cosas horribles e injustificables cometidas por algunos sacerdotes y eso ha hecho olvidar todo lo bueno que han llevado a cabo la inmensa mayoría de ellos. De éstos, pocos son buenos oradores y no faltan los que tienen defectos e incluso pecados que no llegan al horror de lo cometido por la minoría a que aludía antes. Pero están ahí. No pretendo justificar nada, y mucho menos justificar las cosas espantosas que algunos han cometido. Pero no me parece justo que se ignore la generosidad, el esfuerzo, el sacrificio de tantos honestos sacerdotes que han dejado su vida por Cristo y que no siempre han recibido el apoyo que merecían. Hagamos, pues, esto esta semana: démosle gracias a Dios por ser nuestro único Buen Pastor y démosle gracias por los otros pastores, ni mucho menos tan buenos como Él, pero que están ahí, haciendo el trabajo de evangelizar en su nombre. Lo primero nos llevará a no adorar a nadie más que a Cristo -ni al dinero, ni al sexo, ni a los políticos, ni a la comodidad- y lo segundo nos llevará a cuidar un poco más de nuestros sacerdotes, empezando por rezar más por ellos.

                Os adjunto, como siempre, un artículo de opinión para vuestra formación.

                Que Dios os bendiga.

P.Santiago

               

 

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29 de abril de 2012

 

Dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas”. (Jn 10, 11-13)

 

 

                Muchos pretenden ocupar el lugar de Dios en el corazón del hombre. Quieren tener el primer puesto y desean que el ser humano les “adore”, inclinándose ante ellos. Esto no es nuevo, pero quizá en nuestra época ha tenido manifestaciones especialmente evidentes. Ahí están los casos terribles de idolatría llevada a cabo por algunas ideologías nacionalistas, como la nazi por ejemplo, que pretendía convertir la patria y la raza en el nuevo dios al que adorar.

Lo grave es que muchos de los que han intentado suplantar a Dios en el corazón del hombre aún no han sido desenmascarados y todavía embaucan a miles de ingenuos. Lo que a nosotros nos toca hacer es evitar ser seducidos por esos “falsos dioses” y ayudar a otros a que también lo eviten.  Los ídolos de nuestra época: el dinero, el poder, el éxito a toda costa, la comodidad, siguen siendo atractivos para muchos, posiblemente también para nosotros.

Aprendamos esta semana a identificar las voces seductoras de nuestras tentaciones, de nuestros ídolos, para distinguirlas de las de Cristo –que habla a través del Papa-, que es el único que no nos engaña, el único que se preocupa de verdad por nuestro bien. Aprendamos, muy especialmente, a no dejarnos seducir por los políticos cuando, apoyados por los medios de comunicación, presentan doctrinas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia y las presentan como si fueran beneficiosas para el hombre, presentando a la Iglesia no sólo como anticuada sino como nociva para la humanidad.

 

 

 

Propósito: Identificar y rechazar a los ídolos a los que, en la práctica, adoro. Estar especialmente atento a la comodidad y a la seducción de los políticos.

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