La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
Autor: Santiago MARTÍN
La verdad es que aún no se sabe con exactitud en qué va a consistir la reforma de
la ley del aborto que ha anunciado el ministro de Justicia español, Alberto Ruiz
Gallardón. Los políticos, sobre todo cuando hace falta distraer la atención de
otros temas –en este caso, la crisis económica- a veces juegan a amagar y no dar,
simplemente para que se hable de algo que al Gobierno, o a la oposición, le interesa.
De momento, lo que sabemos, que es muy poco, es que se va a suprimir como
excusa para el aborto el hecho de que el feto presente algún tipo de malformación
o síndrome. Curiosamente, se anuncia esto a la par que se conoce la posibilidad
de que una joven con síndrome de Dawn se convierta en la primera concejala de
España, concretamente de Valladolid, gobernada por el Partido Popular. O sea,
que si son capaces de llegar a concejales –y a otras cosas muchísimo más importantes-
no parece lógico que se les condene a muerte por el simple hecho de que
no son supuestamente “normales”.
Me parece importante el anuncio hecho por el ministro español, que confío en
que salve la vida a muchos maravillosos seres humanos con síndrome de Down.
Queda sin aclarar qué va a pasar con el llamado cuarto supuesto para permitir el
aborto, el de la salud psíquica de la madre, pues si éste no se modifica, valdrá
muy poco la reforma anterior, ya que la mujer podrá seguir alegando que necesita
matar a su hijo para no quedar traumatizada con su nacimiento. En cualquier caso,
y sin tirar las campanas al vuelo hasta no conocer el desarrollo completo de la
reforma de la ley del aborto, con mucha prudencia por lo tanto, creo que hay que
aplaudir una iniciativa que rompe con una tendencia. Hasta ahora, en materia de
aborto, lo que venía sucediendo era una progresiva modificación de la ley para
facilitar ese genocidio horroroso. El colmo sucedió con la última reforma, llevada
a cabo por el gobierno socialista de Zapatero, que llegó a calificar el aborto como
un derecho humano. Eso, más allá de cualquier otra consideración y repercusión
en el número de crímenes que se pudieran cometer, representaba por sí mismo el
cruce de una frontera. El aborto dejaba de ser un mal despenalizado para convertirse
en un derecho. La perspectiva había cambiado radicalmente, con repercusiones
gravísimas no sólo para los no nacidos, sino también para los defensores de
la vida, que podían ser enjuiciados como enemigos de los derechos humanos y
ver cómo se les aplicaban leyes parecidas a las que caen sobre los terroristas. Con
la nueva reforma hay un cambio de tendencia y un cambio de actitud. Por primera
vez se restringe legalmente el aborto y por primera el Partido Popular no se dedica
a dar por bueno lo que hicieron sus predecesores socialistas cuando gobernaron.
Estábamos acostumbrados a que el PSOE hacía leyes cada vez más abortistas
y el PP las dejaba como estaban. Cambiar esta tendencia ya es un signo esperanzador.
Si ahora ese cambio es consistente y no se queda en un simple maquillaje,
tendremos muchos motivos para estar contentos y para garantizarle nuestro
apoyo al partido político que ha sido capaz de desafiar a los poderosos lobbys
anti vida que gobiernan el mundo.
EL