La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
Durante los cónclaves de 1978 por los cuales salieron papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, hubo un hombre del que se dice que a punto estuvo en ambos casos de salir elegido. Era el favorito del sector “conservador” y de la Curia, era el arzobispo de Génova, cardenal y antiguo presidente de la conferencia episcopal italiana (CEI) Giuseppe Siri. Este cardenal su fidelidad a la Iglesia no le impedía tener sus propias opiniones. Así, no le gustaba el llamado postconcilio, donde se estaban llevando aún más lejos reformas litúrgicas que consideraba como mínimo simplistas. Los poco afortunados clichés que nos llevan a pensar en términos de política secular las dicotomías conservador/progresista podrían hacernos creer en una sintonía entre Juan Pablo II y el cardenal Siri. No era tanta. Compartían un rabioso anticomunismo, pues conocían al enemigo, y ambos compartían una visión eclesiológica, donde la colegialidad no era ni un fin ni algo estrictamente necesario. Pero les separaban cosas como la visión litúrgica, en la que Juan Pablo II siempre intentó estar en una vanguardia arriesgada. El cardenal Siri murió en 1989, y bien se podría pensar que no queda ya nada de él. Pero como el Cid, el cardenal es capaz de ganar batallas después de muerto. Y lo hace de la mano del actual Pontífice, Benedicto XVI. ¿Cómo? Por medio de sus discípulos, los “Siri boys”, expresión acuñada por el blog “Rorate Caeli”.
Los Siri boys, son aquellos sacerdotes que se formaron bajo el cuidado del cardenal Siri, y por su excelencia y buen hacer, su preparación y su amor a la Iglesia han sido “premiados” con cargos de relevancia desde los que pueden redirigir la nave vaticana. Tres de los principales integrantes (no son un grupo real, es un concepto más bien) del grupo de discípulos serían: Angelo Bagnasco, Mauro Piacenza y Guido Marini.
Angelo Bagnasco es el actual arzobispo de Génova, presidente del CEI y desde 2007 cardenal. Su “poder” e influencia es por tanto enorme. Su diócesis es una de las principales (piénsese que su predecesor Bertone, es ahora el Secretario de Estado) y dirige la conferencia episcopal italiana, una de las más importantes del mundo y con mayor capacidad de influencia en su país.
Para sorpresa de casi todos, Mauro Piacenza, ha sido designado como Prefecto de la Congregación para el Clero, el dicasterio que se encarga de los sacerdotes. Habiendo sido hasta el momento una de las mayores gestos del Papa el ya concluido año sacerdotal, la importancia que da a dicho dicasterio su Santidad es indudable. Ha sido subsecretario y secretario del dicasterio, por lo que lo conoce de primerísima mano. Es un hombre firmemente convencido el la idea ratzingeriana de la hermenéutica de la continuidad. Sin duda será creado cardenal en breve tiempo. Su sintonía con el cardenal Siri era tal que en su día le nombró canónigo de la catedral genovesa.
Por último, Guido Marini. Es el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias. Es un hombre con enorme influencia en el Papa, pues además de compartir visión con él (su Santidad es un hombre muy preparado litúrgicamente y muy interesado en ella) Benedicto XVI da una importancia esencial a la liturgia (para ello basta con ver cómo celebre frente al estilo de su predecesor y las críticas que estuvo dispuesto a asumir emitiendo el motu proprio “Summorum Pontificum”). Está considerado como el hombre más cercano al difunto cardenal Siri.
Otros sacerdotes con responsabilidades, formados en el seminario o bajo el ala protector del cardenal Siri serían Marc Aillet, obispo de Bayona (Francia) o Cesare Nosiglia, recientemente nombrado arzobispo de Turín, otra diócesis de relevancia.
¿Podríamos llevar el paralelismo a España con el caso de Don Marcelo? Sin duda sería el caso más parecido con la diferencia de que la capacidad de influencia de la Iglesia en Italia sobre la curia es mucho mayor que la española.