La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
Hace unas cuantas décadas que se repite con insistencia una creencia entre la población mundial. Dicha creencia consiste en considerar que "el mundo" la gran sociedad humana partiendo de un pasado ha ido avanzando a trompicones quizá, pero de manera decidida e impepinable, en una dirección. Dicha dirección, a la que se denomina progreso, consiste en una forma de vida mejor, donde el bienestar material aumenta, el saber intelectual crece, la superstición decrece al igual que los males como la enfermedad, la desigualdad económica y la democracia (que cual sagrado totem se alza) se extiende, consolida y se convierte en la única manera de gobierno.
Sistemáticamente a este absurdo pensamiento se le ha opuesto la realidad de los hechos. Ya sea el fascismo italiano, el nazismo, el islamismo o el comunismo en cualquiera de sus variantes, la Historia nos recuerda que no hay un carril por el que circulamos y por el que dándo un paso atrás y dos adelante avanzamos hacia el Dorado. Como bien dice Chesterton la imagen que mejor define la trayectoria del mundo sería una escalera, a veces la subimos y a veces la bajamos dependiendo el tiempo y el lugar. Y afirma también Chesterton al meditar sobre esta idea lo siguiente:
"Esto es fundamentalmente lo que la Iglesia siempre ha dicho y por decirlo ha sido cada vez más despreciada a lo largo de cuatrocientos años. La Iglesia nunca sostuvo que los males pudieran o no ser enmendados, o que las comunidades pudieran o no ser felices, o que no valiera la pena ayudarlas en cosas materiales o seculares, o que es bueno que los modales sean suaves, las comodidades más difundidas o los crímenes más raros. Lo que sí dijo es que no debemos contar siquiera con la certeza de que las comodidades vayan a ser más comunes o la crueldad menos frecuente, como si esto fuera una tendencia social inevitable hacia una humanidad sin pecado, en lugar de una modalidad del hombre, que a veces mejora y otras veces es sucedida con seguridad por otra peor." "El pozo y los charcos"