La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
La noticia conmociona a cualquiera: El domingo pasado Salvatore De Salvo, un agente comercial italiano de 64 años que llevaba siete en paro y su mujer Antonia Azzolini, que recientemente había perdido la casa en la que vivía desde 1966 y estaba a punto de ser transferida a un asilo lejos de su marido, tomaron una decisión extrema: suicidarse y poner de ese modo fin a tanto sufrimiento.
Al parecer la pareja escribía regularmente cartas a los periódicos y mensajes a los políticos exponiéndoles su terrible drama y su profunda decepción. Habían enviado misivas a Silvio Berlusconi y al presidente de la región de Puglia. Pero sin resultado aparente. Nadie les hacía ni caso.
No conozco los pormenores del caso, pero podemos utilizar esta tragedia para meditar sobre lo que ha causado este final. No conocemos ni la formación espiritual de la pareja ni su estado mental, pero suponiendo ambos casos en la media, podríamos pensar en las causas externas. ¿Qué puede llevar a tomar una decisión así? La CRISIS. La gente dirá esto y se quedará tranquila. La nueva encarnación del mal puede soportarlo todo.¿Se han fijado que a nadie despiden por vago, inepto o ladrón? Todos pierden el empleo por al crisis. Pues bien, dicha crisis podrá soportar la culpa del suicidio de los italianos, pero un mínimo análisis no. ¿Saben cuantas familias hay en España con todos sus miembros en paro? En Octubre del 2011 UN MILLÓN Y MEDIO; de las cuales más de medio millón no percibían dinero alguno. Por su parte el número de desahucios ronda los 6000 al mes. Y ¿como es que no se dan casos de suicidio como los que comentamos? Por varias razones. La primera que al menos en una gran parte existe una economía sumergida (trabajar sin pagar impuestos ni avisar a las autoridades) que ayuda en muchos casos. Pero aún así la mayoría no dispone de eso por lo que recurre a las ayudas de las organizaciones benéficas, como Cáritas, que atiende 30.000 familias en Cantabria, 10.000 en Córdoba, 50.000 en Murcia...y por último está la familia, en el concepto amplio, tíos, primos, abuelos, que siempre acuden en ayuda del más perjudicado.
Pues bien, la verdadera crisis reside en que por un lado el individualismo mal entendido ha llevado a mucha gente a desentenderse del resto sea familiar o no, para centrarse en exclusiva en sus necesidades.
Segundo el estatismo en una doble perversa derivada termina con la solidaridad de los ciudadanos. Por una lado al convertir el asistencialismo en algo obligatorio para la administración ha creado en los ciudadanos el sentimiento de que la ayuda debe ser oficial y no particular. De manera que si cesa la ayuda oficial por falta de fondos, el problema no pasa a los particulares sino que permanece en los necesitados. Por otra parte, el estatismo en constante crecimiento precisa de tan gran cantidad de fondos, que las familias se ven asfixiadas por los impuestos, tasas y gravámenes y no destinan los recursos sobrantes a la caridad.
Tercero, la laicidad progresiva de la sociedad libera a los ciudadanos de la necesidad de cumplir con los deberes propios del cristianismo, acudir en ayuda del prójimo, por lo que la solidaridad (el término caridad se considera ofensivo) sólo se practica por diversión, lujo o prurito de quien quiere sentirse bien.
Estas son las causas que habrán llevado al matrimnio italiano al suicidio, no la crisis. Pues cuando falta el dinero, pero sobra el amor, el cariño de la familia, el apoyo de los amigos, la asistencia de Cáritas pueden venir muchas crisis seguidas, que el ser humano las afronta y supera todas.