La misión de los Franciscanos de María es vivir y difundir la espiritualidad del agradecimiento, ayudando a todos a comprender que ése es el corazón del Evangelio, aquello que Dios espera y tiene derecho a encontrar en el corazón del cristiano.
Uno de los temas habituales de conversación hoy en día es el nuevo Papa. Un grupo de amigos se junta y siempre alguien pregunta. Formarse una opinión es inevitable, forma parte de nuestro proceso intelectual.
Lo primero, como animales que somos, se basa en los sentidos. Nos formamos una primera opinión apoyados en la vista, el oído. Para los que somos un poco mayores ¿recordáis la primera impresión que os causó JPII cuando salió al balcón? Un gigante, un líder, un macho alfa que hizo que el rebaño se entregara él enseguida. Si me permitís la licencia, era un hombre gigante venido de los bosques para ayudarnos a salir de la crisis (la de ese momento). A los lectores más jóvenes ¿recordáis la impresión cuando salió BXVI al balcón? Mayor, pelo blanco, una voz sin energía, ni una palabra más que las necesarias. Si me permitís la licencia, un hombre salido de una cátedra, de una biblioteca. Y ahora todos, ¿recordáis la impresión que os causó FI cuando salió al balcón? Un cercano párroco, llano, informal, un sacerdote de ciudad.
Las impresiones se han gestado con los sentidos, ninguno de nosotros ha tenido la ocasión (creo) de intimar con ninguno de los tres.
Lo segundo es que somos animales racionales, usamos nuestra cabeza para analizar información que nos llega en forma de discursos, homilías, Encíclicas, gestión. Y así, nos hemos ido haciendo un juico, no una impresión sobre JPII y BXVI. Es pronto para poder hacerlo sobre el Papa FI.
Pero resulta que somos animales sentimentales, a los que influye la meta información, los gestos, los prejucios, y de nuevo, acumulamos esta capa sobre cada uno y de esta forma unos recordarán a JPII en Getafe o a BXVI en Cuatro Vientos. Unos recordarán a JPII riéndose de los chistes de un grupo de cómicos o a BXVI dando un discurso en Ratisbona, otros valorarán los zapatos rojo y otros los zapatos negros.
Pero por encima de todo, somos animales religiosos. Que creemos que el Paráclito influye en los Cardenales sin que ellos lo sepan, para la correcta y adecuada elección de cada Papa. Y somos creyentes, es decir, confiamos y lo que no entendemos lo ponemos en Sus manos.
Seguro que muchos de vosotros de una forma más o menos estructurada habéis pasado por un proceso similar y lo hermoso es que habéis llegado a resultados diferentes. Lo hermoso y trinitario ¿recordáis el tema de Formación en el año de la Fé? es esa unidad en la diversidad. Lo hermoso es que, aunque por una de esas razones antes expuestas, tu tuvieras una especial sintonía con alguno de esos Papas, los otros también lo son y que tal vez muchos cristianos estuvieran en la misma situación pero con otro.
Por eso, a la pregunta de ¿qué te parece el nuevo Papa?, la mejor respuesta es una sonrisa y decir que es mi Papa, como lo fue el anterior y lo será el siguiente Dios mediante